45 Años en el Agua Para Construir Esto: Por Qué Nace Yo Soy Master

Tomas Bisono
17 Sep, 2026 metodologia
45 Años en el Agua Para Construir Esto: Por Qué Nace Yo Soy Master

Tengo 53 años. Llevo más de 45 metido en el agua, primero como nadador y después, durante casi 15, como entrenador y como nadador máster. En 2018 llegué al número uno del ranking mundial máster en mi categoría. No cuento esto para presumir una marca vieja. Lo cuento porque necesito que sepas desde dónde escribo lo que sigue: no leí sobre los tres mundos de la natación adulta en un estudio antes de escribir sobre ellos en este espacio. Los viví los tres, en mi propio cuerpo, mucho antes de tener las palabras correctas para hablar de ellos.

El Dolor de Hombro que Me Enseñó lo que Le Pasa a un Competidor Sin Longevidad

Hace algunos años, en medio de una temporada donde todo iba bien, empecé a sentir una molestia en el hombro que decidí ignorar. Estaba nadando algunos de mis mejores tiempos en años. ¿Por qué iba a parar por una molestia menor? Seguí sumando volumen, seguí compitiendo, y la molestia se quedó ahí, callada, hasta que dejó de ser leve. Terminé bajando mi entrenamiento durante semanas, exactamente el patrón que describí en este espacio hace unas semanas: el competidor que mejora un par de temporadas y después paga el precio de un sistema que nunca miró más allá del próximo resultado.

La diferencia es que yo tenía más de 40 años de experiencia en el agua para entender qué me estaba pasando y por qué. Sabía leer las señales, sabía cuándo bajar el volumen antes de que la molestia se convirtiera en algo peor, y sabía que ese bajón no significaba el final de mi carrera como nadador máster. La mayoría de los nadadores que llegan a mí no tiene ese contexto. Llegan confundidos, convencidos de que fallaron, sin saber que simplemente cayeron en el mismo hueco donde caí yo, solo que sin 40 años de experiencia para salir de él con la misma rapidez.

Por Qué Después de Casi 15 Años Entrenando Decidí Construir Esto en Vez de Solo Enseñarlo

Durante años hice lo que hace cualquier buen entrenador: adapté lo que podía, corregí lo que veía, sostuve a cada nadador dentro de los límites del espacio donde estaba trabajando en ese momento. Pero cada vez que un nadador que entrenaba quería moverse, de aprender hacia competir, de competir hacia cuidar su salud, chocaba con la misma pared que describimos en este espacio hace unas semanas. No había puente. Tenía que construírselo yo mismo, caso por caso, nadador por nadador, sin ningún sistema detrás que hiciera ese trabajo por mí.

Recuerdo especialmente a una nadadora que llegó a mí después de dos años aprendiendo a nadar en una escuela cercana. Dominaba una técnica limpia, respiraba bien de los dos lados, y me preguntó, casi con vergüenza, si algún día podría competir en un campeonato máster local. La pregunta no era descabellada. Su técnica lo permitía. Lo que no existía era el siguiente paso. No había un espacio intermedio entre la clase donde aprendió y un equipo competitivo que le exigiera un ritmo para el que todavía no estaba lista. Tuve que armarle, a mano, una progresión que ningún programa formal le ofrecía, sesión por sesión, durante meses, apoyándome en lo que yo mismo había aprendido nadando y compitiendo, no en ningún manual que ya existiera.

Ese caso no fue el único. Fue, con variaciones, la misma historia una y otra vez: alguien listo para el siguiente paso, y ningún sistema diseñado para dárselo sin que tuviera que empezar de cero en otro lugar. Cada vez que resolvía uno de esos casos a mano, pensaba lo mismo: esto no debería depender de que yo esté disponible para construir el puente cada vez. Debería existir de antemano, para cualquier nadador, con o sin mí presente.

Dato de investigación

Hay investigación sobre lo que le pasa a un atleta de alto rendimiento cuando deja de competir y pasa a entrenar a otros. Un estudio sobre entrenadores noruegos que hicieron esa transición encontró que no es un simple cambio de título, sino un cambio de identidad que exige un trabajo deliberado e intencional, no algo que ocurra de forma automática solo por haber sido buen atleta (Chroni, Pettersen y Dieffenbach, 2020). A mí me tomó años entender que mi trabajo ya no era solo producir mejores tiempos en el agua, míos o de mis nadadores. Era construir el sistema donde esos tiempos, esa salud y ese aprendizaje pudieran convivir sin pelearse entre sí, para cualquier nadador que llegara después de mí.

 

Lo que Significa que Esto Por Fin Tenga Nombre

Durante años, cuando alguien me preguntaba qué hacía distinto, tenía que explicarlo con un párrafo largo: que evalúo antes de asignar, que corrijo técnica antes de sumar volumen, que ajusto la carga a la vida real de cada adulto, que integro la prevención en cada sesión, que sostengo a un nadador aunque cambie de objetivo con los años. Ese párrafo, dicho así, sonaba a una lista de buenas intenciones sueltas, no a un sistema completo.

Hoy ese párrafo tiene nombre: Yo Soy Master. No cambia nada de lo que hago desde hace años. Cambia que ahora puedo señalarlo, nombrarlo, y ofrecértelo como lo que realmente es: una estructura completa, no una colección de buenas prácticas que dependen de que yo esté presente para sostenerlas.

Tampoco cambia de dónde vengo. Sigo siendo el mismo que aprendió a nadar de niño, que compitió toda su juventud, que volvió a competir de adulto hasta llegar al número uno del mundo, y que ahora pasa más horas en el borde de la piscina observando a otros que dentro del agua compitiendo por sí mismo. Cada una de esas etapas está adentro de lo que hoy tiene nombre.

Lo que Me Gustaría que Estuviera Disponible Dentro de Diez Años

Cuando pienso en la meta de llegar a 10,000 nadadores adultos en la región con esta estructura, no pienso en una campaña de mercadeo. Pienso en la nadadora que mencioné antes, y en cuántas versiones de ella existen hoy en piscinas de toda Latinoamérica, sin nadie disponible para armarles el puente a mano. Pienso también en mí mismo hace veinte años, compitiendo sin que nadie me hablara todavía de prevención ni de longevidad, aprendiendo a fuerza de lesión lo que hoy trato de evitarle a otros desde el primer día.

Construir Yo Soy Master no borra los años en los que resolví esto caso por caso. Los convierte en algo que puede seguir existiendo aunque yo no esté ahí para armar cada puente a mano. Eso, más que cualquier otra cosa, es lo que significa para mí que esto por fin tenga nombre.

Ya Empezó, y lo Estoy Viendo con Mis Propios Ojos

Esta semana, el nuevo Complejo Acuático del Centro Olímpico Juan Pablo Duarte abre sus puertas en Santo Domingo, y ahí estoy llevando las primeras sesiones de Yo Soy Master como programa formal. Después de años armando este puente nadador por nadador, verlo funcionar como sistema, con evaluación real desde el primer día, es una de las cosas más satisfactorias que me ha dado este deporte en 45 años.

Si Ya Entrenas Conmigo, Esto También es para Ti

Si ya nadas conmigo hoy, quiero que sepas algo antes de seguir: nada de lo que acabas de leer significa que tu entrenamiento actual va a cambiar de la noche a la mañana, ni que necesitas entender toda esta estructura para seguir progresando como hasta ahora. Lo que estás viviendo en el agua ya era, sin el nombre, buena parte de lo que Yo Soy Master formaliza hoy. Lo nuevo es que ese trabajo deja de depender únicamente de que yo esté ahí para sostenerlo, y empieza a existir como sistema, con o sin mi presencia directa en cada sesión.

Si Te Reconoces en Algo de Esto

Si alguna vez sentiste la fractura entre los tres mundos que hemos descrito en las últimas semanas, si tu hombro, tu rodilla o tu espalda ya te están avisando algo que decidiste ignorar como yo lo hice una vez, o si simplemente quieres entender cómo Yo Soy Master aplicaría a tu caso, escríbeme por WhatsApp. Con gusto te cuento en qué parte de esta historia encajas tú.

Referencias

Chroni, S., Pettersen, S., & Dieffenbach, K. (2020). Facilitating and supporting the elite athlete-to-coach transition: Lessons learned from Norwegian coaches and federations. Journal of Sport Psychology in Action, 13(1), 27–39. https://doi.org/10.1080/21520704.2020.1861145

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