Cómo Envejece Tu Técnica en Cada Uno de los 4 Estilos (y Qué Hacer al Respecto)

Tomas Bisono
25 Ago, 2026 Entrenamiento
Cómo Envejece Tu Técnica en Cada Uno de los 4 Estilos (y Qué Hacer al Respecto)

Tengo 48 años practicando la natación, pero, en especial durante los últimos 10, he caído en cuenta de que mi velocidad en el agua no se ha reducido porque mi cuerpo dejó de funcionar. La reducción de la velocidad que he experimentado se debe a que los movimientos que realizo ya no abarcan los mismos rangos de movimiento que lograba cuando tenía 30 años.

Cada uno de los cuatro estilos competitivos le exige algo distinto a tu cuerpo después de los 40. Mariposa requiere una buena movilidad del hombro. Dorso pide rotación de cadera. Pecho exige movilidad torácica. Libre, en su lugar, pide eficiencia sobre fuerza bruta. Por eso, siendo que nades solo libre o cualquiera de los otros estilos, el error más común que veo cometer es no saber hacer los ajustes técnicos que tu cuerpo requiere para nadar mejor, mientras vas avanzando en edad.

En este artículo vamos estilo por estilo: qué cambia físicamente en el cuerpo del nadador master, cómo se traduce ese cambio en tu brazada, y qué ajuste técnico concreto puedes aplicar esta semana en tu próximo entrenamiento.

Algo importante antes de entrar en detalle: ninguno de estos cambios significa que no puedes mejorar en el agua. Significa que el cuerpo que tienes actualmente necesita una técnica distinta a la que usabas hace veinte años, y que ese ajuste, una vez identificado, suele tomar semanas, no años, en traducirse en resultados dentro del agua.

Mariposa: el hombro que ya no perdona errores

Mariposa es el estilo que primero delata tu edad, y no es por falta de fuerza. Después de los 40, la movilidad del hombro en rotación externa empieza a reducirse de forma gradual, y con ella se estrecha el espacio subacromial por donde pasan los tendones del manguito rotador. El resultado no es dolor inmediato. Es una brazada que compensa esa pérdida de rango con un recobro más alto y más lateral de lo necesario, lo cual multiplica el estrés sobre esa misma articulación en cada ciclo.

Un nadador joven puede nadar años con una técnica de recobro ineficiente y no sentirlo. El nadador master de 42, 50 o 60 años acumula ese estrés sesión tras sesión, y termina en una consulta de fisioterapia preguntándose por qué le duele el hombro si “siempre ha nadado mariposa así”.

Hay un segundo factor que rara vez se menciona: la pérdida de fuerza en los rotadores externos del hombro suele ser más rápida que la pérdida de fuerza en los rotadores internos. Ese desbalance progresivo empuja a la articulación hacia una posición interna dominante, exactamente la dirección opuesta a la que mariposa necesita en el momento del agarre. Un nadador que hace veinte años entraba al agua con el brazo bien alineado, hoy puede estar entrando con el codo caído sin darse cuenta, simplemente porque la musculatura que sostenía esa posición ya no tiene la misma fuerza relativa.

El ajuste no es nadar menos mariposa. Es cambiar el patrón de recobro: un recobro más bajo, más relajado, con el codo liderando en lugar de la mano, reduce la carga rotacional exigida al hombro sin sacrificar la velocidad de la brazada. También ayuda, trabajar la movilidad del hombro en seco, específicamente rotación externa con banda, dos o tres veces por semana, fuera del agua, junto con ejercicios de fuerza para el manguito rotador que equilibren esa asimetría entre rotadores internos y externos.

En mis clínicas, cuando corrijo este patrón en un nadador master, casi siempre veo el mismo resultado en los primeros veinte minutos: la brazada se siente más corta al principio, porque el cuerpo estaba acostumbrado a compensar con amplitud lo que le faltaba en alineación. Esa sensación de pérdida es temporal. En dos o tres semanas de práctica consciente, la velocidad regresa, pero esta vez sin el costo articular acumulado.

La fuerza declina antes que la técnica. El nadador master que entiende esto deja de competir contra su edad y empieza a competir con su eficiencia.

Dorso: la cadera que dejó de rotar como antes

En dorso, la señal de la edad rara vez aparece en el hombro. Aparece en la cadera. La rotación de cadera es lo que genera el balance lateral que permite que el brazo entre al agua con el ángulo correcto y que la pierna contraria mantenga la línea del cuerpo. Cuando esa rotación se reduce, el nadador compensa con más movimiento de cabeza y hombros para generar el mismo balance, y ese es un cambio que rara vez se nota desde adentro del agua, solo desde afuera.

El efecto acumulado es una brazada más plana, con menos alcance, y una respiración más forzada porque el cuerpo ya no rota lo suficiente para que la boca y la nariz despejen el agua con facilidad. La mayoría de los nadadores master interpretan esto como pérdida de resistencia cuando en realidad es pérdida de rotación de la cadera.

Esta pérdida de rotación tiene un origen muy concreto fuera de la piscina: horas sentado, ya sea en oficina, auto o avión, acortan progresivamente los flexores de cadera y reducen el rango disponible de rotación interna y externa. El nadador master que pasa ocho o diez horas al día sentado llega a la piscina con una cadera que físicamente no puede rotar lo que rotaba a los 25 años, sin importar cuánta técnica intente aplicar en el agua.

El ajuste técnico aquí empieza fuera del agua, con movilidad de cadera en rotación interna y externa, idealmente todos los días y no solo antes de entrenar, y dentro del agua con drills de balance específicos, como nadar dorso con un solo brazo mientras el otro permanece pegado al cuerpo, forzando a la cadera a asumir el trabajo que antes hacía el hombro sin ayuda.

Un detalle que casi nadie corrige: el pateo de dorso también depende de esa misma rotación de cadera. Cuando la cadera deja de rotar, el pateo pierde profundidad y se vuelve un movimiento casi exclusivo de rodilla, lo cual además de restar propulsión, aumenta la carga sobre una articulación que no está diseñada para absorber ese trabajo de forma repetitiva.

Pecho: la movilidad torácica y la patada típida del nadador master

Pecho es, técnicamente, el estilo más exigente para la cadera y las rodillas, después de los 40 o más años, y a la vez el que más depende de una movilidad torácica que casi nadie entrena. La patada de pecho requiere rotación interna de cadera bajo carga en cada ciclo, y cuando esa rotación se pierde con la edad, el nadador master compensa empujando la rodilla más hacia adentro de lo ideal, lo cual aumenta el riesgo de irritación en el ligamento colateral medial.

En la parte superior del cuerpo, una movilidad torácica reducida limita cuánto puede elevarse el pecho durante la fase de respiración, lo que obliga al cuello a hacer un trabajo extra de extensión que termina generando tensión cervical crónica en nadadores que entrenan pecho con frecuencia.

Esto explica por qué pecho es, de los cuatro estilos, el que más lesiones de rodilla genera en la población master, y también el que más rápido se abandona cuando aparece dolor. La reacción típica es dejar de nadar pecho por completo. La reacción correcta, casi siempre, es reducir la amplitud de la patada mientras se recupera la movilidad de cadera que hace posible un apalancamiento seguro.

El ajuste tiene dos frentes. En seco, movilidad torácica en extensión (foam roller o banco, unos minutos antes de cada sesión) y movilidad de cadera en rotación interna sin carga. En el agua, priorizar un pateo más angosto y controlado sobre uno amplio y forzado, incluso si al inicio se siente menos potente. La potencia vuelve cuando la articulación deja de compensar.

También vale la pena revisar la coordinación entre la brazada y la patada. Un nadador master con menos movilidad torácica tiende a acortar la fase de deslizamiento porque siente la necesidad de respirar antes, y ese deslizamiento acortado es, en la práctica, la parte del ciclo donde más eficiencia se pierde en todo el estilo pecho.

Libre: por qué la eficiencia le gana a la fuerza

Libre es el único de los cuatro estilos donde el cuerpo de un nadador master tiene una ventaja real sobre el cuerpo joven, siempre que entienda dónde buscarla. Una investigación en la biomecánica de nado muestra que la eficiencia propulsiva es mucho más alta en nadadores de elite que en atletas de resistencia menos especializados en el agua, y que la distancia recorrida por brazada es un indicador confiable del progreso técnico de cualquier nadador, sin importar su edad.

Esto importa para el nadador master porque la fuerza bruta tiende a declinar antes que la técnica, y quien depende de fuerza para nadar libre siente esa pérdida como una caída de rendimiento. Quien depende de eficiencia (agarre limpio, distancia por brazada, rotación de tronco coordinada) tiene mucho más margen para mantener su velocidad incluso cuando la fuerza máxima ya no es la de sus 30 años.

Un estudio de 2022 sobre atletas master de resistencia encontró que buena parte de la caída en capacidad aeróbica atribuida a la edad está en realidad explicada por cambios en el volumen de entrenamiento, no por la edad en sí misma. Traducido a la piscina: el nadador master que mantiene volumen y trabaja su agarre no solo nada con mejor técnica, también retiene más capacidad aeróbica de la que el calendario sugiere que debería tener.

Esto tiene una implicación práctica que muchos nadadores master pasan por alto: no se trata de nadar más rápido en cada repetición, se trata de nadar cada repetición con menos pérdida de agua entre el agarre y la salida del brazo. Un agarre que resbala, aunque se sienta fuerte, propulsa menos que un agarre limpio ejecutado con menos esfuerzo aparente. La diferencia entre ambos no se siente en el brazo, se ve en el reloj.

El ajuste concreto es simple de nombrar y difícil de sostener: menos metros nadados con mal agarre, más repeticiones cortas nadadas con agarre consciente. Esto es exactamente el principio detrás del entrenamiento ultracorta a ritmo de carrera, donde cada repetición se nada a la velocidad objetivo con la técnica objetivo, en lugar de acumular volumen con una técnica que se deteriora a partir de la repetición número quince.

También conviene revisar la frecuencia de recuperación entre sesiones de alta intensidad. El cuerpo de un nadador master necesita, en promedio, más tiempo entre estímulos exigentes que el cuerpo de 25 años, y respetar esa ventana de recuperación es lo que permite sostener calidad técnica en cada sesión en lugar de acumular fatiga que termina deteriorando exactamente la eficiencia que se busca proteger.

Lo que puedes ajustar esta semana

No necesitas cambiar los cuatro estilos a la vez. Elige tu estilo dominante y aplica su ajuste correspondiente en tu próxima sesión.

•  Mariposa: recobro más bajo, codo liderando, movilidad de hombro en seco dos o tres veces por semana.

•  Dorso: drills de balance a un brazo para forzar la rotación de cadera.

•  Pecho: pateo más angosto, movilidad torácica antes de entrenar.

•  Libre: menos metros con mal agarre, más repeticiones cortas con agarre consciente.

Ninguno de estos cuatro ajustes requiere que cambies tu entrenamiento dramáticamente. Requieren atención, repetición consciente, y la paciencia de aceptar que la brazada se sentirá distinta antes de sentirse mejor. Si quieres que evaluemos cuál de estos cuatro ajustes le falta a tu técnica, escríbeme por WhatsApp y hablamos sobre cómo aplicarlo dentro de Yo Soy Master.

Referencias

Burtscher, J., Vanderriele, P.-E., Legrand, M., Predel, H.-G., Niebauer, J., O'Keefe, J. H., Millet, G. P., & Burtscher, M. (2022). The impact of training on the loss of cardiorespiratory fitness in aging masters endurance athletes. International Journal of Environmental Research and Public Health, 19(17), 11050.

Reaburn, P., Doering, T., & Borges, N. (2019). Nutritional considerations for the older masters athlete. En Nutrition and Enhanced Sports Performance (2nd ed.).

Toussaint, H. M., & Beek, P. J. (1992). Biomechanics of competitive front crawl swimming. Sports Medicine, 13(1), 8-24.

van Houwelingen, J., Willemsen, K., Kunnen, A., Grimbergen, Y., & Clercx, D. (2017). Propulsion and drag in swimming: A review of measurement methods.

Williamson, B., Nugent, K., & Cole, J. (2020). Ultra-short race-pace training and its application to competitive swimming.

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