La Posición que Nadie Corrige: Por qué tu cuerpo genera más resistencia en el agua de la que crees

Tomas Bisono
05 May, 2026 Natacion
La Posición que Nadie Corrige: Por qué tu cuerpo genera más resistencia en el agua de la que crees

La carrera que me hizo ver lo que no estaba mirando

En 2015 competí en Medellín en los 200 metros libres. Salí demasiado rápido en los primeros 50 metros. No lo planeé así, pero el ritmo inicial me costó el resto de la carrera. Lo que vino después fue algo que reconozco con claridad ahora: dediqué los 150 metros restantes a evitar que las piernas se me hundieran. No estaba pensando en nadar. Estaba pensando en no hundirme. Terminé tercero en el podio, lo que parece un buen resultado, hasta que revisas el video y ves que pasaste más de media carrera arrastrando el cuerpo como si el agua fuera un obstáculo en lugar de un medio.

Eso fue lo que me enseñó esa carrera. Cuando la posición hidrodinámica falla, el agua gana. El cuerpo gasta energía peleando contra la resistencia en lugar de convertirla en velocidad.

La posición es el factor que más influye en la resistencia que genera un nadador y también el que menos atención recibe en el entrenamiento de masters. Los coaches corrigen la brazada, el giro de cadera, la entrada de mano. Pero la posición global del cuerpo, esa línea que va desde la cabeza hasta los pies, muchas veces pasa desapercibida porque no es tan visible ni tan intuitiva como una mano mal colocada.

En este artículo voy a explicarte qué genera resistencia en el agua, qué errores de posición son los más comunes después de los 40 y qué papel cumple el core en todo esto.

Arrastre activo y arrastre pasivo: la diferencia que importa

La resistencia que el agua ejerce sobre tu cuerpo tiene dos versiones. El arrastre pasivo es la resistencia que genera tu cuerpo cuando está estático en el agua. Depende principalmente de tu forma y de la posición en la que te encuentres. El arrastre activo es la resistencia que se genera mientras nadas, y cambia significativamente según cómo se mueve tu cuerpo bajo la fatiga.

La diferencia entre los dos importa porque muchos nadadores asumen que su resistencia principal proviene del primero, cuando en realidad el segundo es el que destruye la eficiencia durante una carrera o un entrenamiento largo.

Una investigación del National Institutes of Health (NIH) demostró que cuatro semanas de entrenamiento enfocado en posición puede reducir el arrastre activo entre un 5 y 6% en nadadores máster a velocidades submáximas.

Ese porcentaje equivale a llegar más lejos con el mismo gasto energético. Y la misma investigación encontró algo que encuentro especialmente útil para entender por qué la posición de la cabeza importa tanto: alinear la cabeza hacia abajo en relación a la columna puede reducir la resistencia pasiva hasta un 10,9%.

Ese número es el argumento más claro que existe para dejar de mirar hacia el frente mientras nadas.

El área frontal es el concepto físico detrás de todo esto. Imagina la silueta de tu cuerpo vista desde adelante, desde la dirección del agua que viene hacia ti. Cuanto más grande sea esa silueta, más agua tienes que desplazar con cada metro. Una posición incorrecta agranda esa silueta. Una posición correcta la reduce al mínimo posible.

Brett Hawke lo describe de forma muy directa en The Science of Swimming: el movimiento controlado reduce la turbulencia, y la posición streamline es la base de todo lo demás que pasa en el agua. Puedes tener la mejor brazada del mundo, pero si la posición del cuerpo genera turbulencia, esa energía se pierde antes de convertirse en velocidad.

Los tres errores de posición más comunes en el nadador máster

He observado tres patrones de posición que se repiten constantemente en nadadores de 40 años en adelante. No son errores de principiante. Son errores que se vuelven estructurales con el tiempo.

Error 1: La cabeza mal alineada

La cabeza pesa entre cuatro y cinco kilos. Cuando la sacas adelante del eje de la columna, actúas como una palanca que hunde las caderas. El agua responde de inmediato: las piernas bajan, el área frontal aumenta y el cuerpo empieza a crear resistencia en lugar de deslizarse.

El error más frecuente en masters no es mirar directamente hacia adelante. Es una posición intermedia, con los ojos apuntando en diagonal hacia el fondo de la piscina pero la nuca levantada. Esa posición parece correcta a simple vista, y por eso es la que más cuesta corregir.

La posición correcta depende del estilo. En crol y mariposa, los ojos apuntan hacia el fondo con el cuello relajado. En espalda, la cabeza se apoya en el agua de forma natural. En pecho, el ciclo de posición cambia con cada brazada, pero el principio de alineación con la columna se mantiene.

Error 2: Las caderas bajas

Las caderas son el centro de masa del cuerpo. Cuando bajan, todo el perfil hidrodinámico del nadador cambia. El cuerpo adopta una posición en diagonal, como una rampa, y el agua empuja hacia arriba en la parte delantera y hacia atrás en la parte trasera al mismo tiempo.

Este error tiene dos causas principales. La primera es la fatiga: cuando la técnica se degrada bajo el esfuerzo, las caderas son lo primero que cae. La segunda es la falta de estabilización del core, que es el error de fondo detrás del síntoma visible.

Error 3: La rotación excesiva

La rotación de cadera es necesaria en crol y en espalda. Sin ella, la tracción pierde potencia y la respiración se dificulta. Pero hay un punto en el que deja de ser funcional y se convierte en energía lateral: energía que mueve el cuerpo de lado en lugar de hacia adelante.

El signo más claro de rotación excesiva es el culebreo. El cuerpo oscila tanto sobre el eje longitudinal que las caderas se desvían hacia los costados con cada brazada. Eso genera resistencia lateral y rompe la línea hidrodinámica que debería mantenerse desde la cabeza hasta los pies.

El core como sistema de estabilización central

Karl Hamouche, en su libro "The Biology of Swimming", describe el cuerpo del nadador como una máquina diseñada para moverse a través del agua. Y como toda máquina, tiene un sistema central que mantiene las piezas en su lugar. Ese sistema es el core.

El core en la natación no cumple una función de fuerza en el sentido convencional. No está ahí para generar potencia directamente. Está ahí para transferir la potencia que se genera en los hombros y en las caderas sin pérdidas. Cuando el core está activado, la energía del agarre superior y la propulsión de la patada llegan a la misma cadena. Cuando el core cede, esa cadena se rompe y el nadador pierde eficiencia aunque siga esforzándose al máximo.

Lo que esto significa en términos prácticos es que muchos nadadores que se sienten lentos o que se fatigan rápidamente tienen un problema de estabilización central que les obliga a gastar energía compensando movimientos que el core debería estar controlando.

Esto es especialmente relevante después de los 40, porque la activación del core tiende a disminuir con la edad si no se trabaja de forma específica. El músculo transverso del abdomen, principal estabilizador de la columna en el agua, responde bien al entrenamiento dirigido, pero no se activa de forma automática bajo el esfuerzo.

Un ejercicio sencillo para entender la diferencia: nada 100 metros sin pensar en el core y registra cómo se siente. Luego nada 100 metros activando conscientemente el abdomen profundo desde el primer metro, como si quisieras acercar el ombligo a la columna sin contener la respiración. La diferencia en la estabilidad de las caderas y en la limpieza del deslizamiento es perceptible en la mayoría de los nadadores en la primera sesión.

Qué hacer con esta información

La posición hidrodinámica no se entrena solo pensando en ella durante la carrera. Se construye en el entrenamiento diario con drills específicos y con feedback constante, ya sea de un coach, de un video o de herramientas como el SWOLF.

Lo primero es identificar cuál de los tres errores es el tuyo. Grábate nadando desde el lateral y desde adelante. Busca la posición de la cabeza en relación a la columna, el nivel de las caderas bajo el agua y la cantidad de oscilación lateral en la rotación. Con esa imagen clara puedes trabajar de forma específica.

Lo segundo es entender que la posición no se corrige en una sesión. Se entrena igual que cualquier otra habilidad física. Requiere repetición consciente, feedback y tiempo.

En el próximo artículo vamos a profundizar en la alineación del eje largo del cuerpo y en tres drills específicos para empezar a construir esa posición desde el primer metro de cada sesión.

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