Las Últimas Dos Semanas Antes de Tu Competencia: Cómo Hacer el Taper Sin Perder la Cabeza

Tomas Bisono
• 06 Oct, 2026 • Natacion
Las Últimas Dos Semanas Antes de Tu Competencia: Cómo Hacer el Taper Sin Perder la Cabeza

Faltan dos semanas para tu competencia. Abres tu programa de la semana y ves la sesión de mañana: 2.500 metros. Hace tres semanas nadabas 5.000. Miras el número y piensas lo mismo que piensa casi todo nadador máster en este punto: «¿Y si estoy perdiendo forma?»

No la estás perdiendo. Estás haciendo exactamente lo que tienes que hacer.

El taper es la parte del plan donde más nadadores se sabotean a sí mismos. No por falta de disciplina, sino por exceso de ella. Después de meses de entrenar duro, bajar la carga se siente como una traición. En este artículo te explico qué es el taper, qué dice la investigación (con las fuentes para que las consultes), cómo estructurar tus últimas dos semanas y cómo manejar lo que vas a sentir en el camino.

Qué es el taper (y qué no es)

Mujika y Padilla (2003) lo definen como una reducción progresiva y no lineal de la carga de entrenamiento durante un periodo variable, con el fin de disminuir el estrés fisiológico y psicológico del entrenamiento diario y optimizar el rendimiento. El objetivo es minimizar la fatiga acumulada sin comprometer las adaptaciones.

En lenguaje de piscina: el taper no es descanso total. No es «vaciar el tanque» ni dejar de nadar. Es quitar fatiga sin quitar forma.

Piensa en tu estado físico como una resta. Por un lado tienes tu capacidad: lo que construyeron los meses de trabajo aeróbico, de fuerza y de técnica. Por el otro, la fatiga que cargas encima de esa capacidad. Tu rendimiento en el agua es la capacidad menos la fatiga. Durante la temporada subiste las dos. El taper baja la fatiga rápido, mientras la capacidad se mantiene casi intacta. El resultado es que llegas a los bloques más rápido de lo que estabas hace tres semanas.

Lo que dice la evidencia

Dos trabajos son la base de casi todo lo que se recomienda hoy sobre el taper.

El primero es la revisión de Mujika y Padilla (2003). Concluye que el taper funciona mejor cuando mantienes la intensidad, reduces el volumen y bajas la frecuencia solo ligeramente (no más de 20 %). También encontró que los tapers progresivos y no lineales benefician más al rendimiento que los tapers escalonados, y que el rendimiento suele mejorar alrededor de 3 %, con un rango habitual de 0,5 % a 6,0 %.

El segundo es el meta-análisis de Bosquet y colaboradores (2007). De 182 estudios potenciales, 27 cumplieron los criterios de inclusión: atletas competitivos, una intervención de taper bien descrita y rendimiento medido en competencia o en pruebas de campo. Sus resultados:

  • Duración: el taper de dos semanas resultó la estrategia óptima.
  • Volumen: la mayor mejora apareció al reducirlo de forma exponencial entre 41 % y 60 %.
  • Intensidad: sin modificarla.
  • Frecuencia: sin modificarla.

¿Qué significa un 3 % para ti? En un 100 libre, si tu tiempo es de 1:05, son casi dos segundos. Para un nadador máster, esa diferencia puede separar un podio de un cuarto lugar.

Evidencia

Un taper de dos semanas con una reducción exponencial del volumen de 41 % a 60 %, sin cambios en la intensidad ni en la frecuencia, se identificó como la estrategia más eficiente para maximizar el rendimiento. (Bosquet et al., 2007)

 

Las dos fuentes no coinciden del todo. Mujika y Padilla aceptan recortes de volumen mayores (hasta 60-90 %) en tapers de duración variable y permiten bajar algo la frecuencia. Bosquet y colaboradores encontraron el mejor efecto en 41-60 % y con la frecuencia intacta. Mi criterio como entrenador de nadadores máster es quedarme con el rango más conservador, 41-60 %, y mantener la frecuencia. Con menos margen de recuperación entre sesiones, no conviene arriesgarse a perder sensación de agua.

Calidad sí, cantidad no

Si solo recuerdas una idea de este artículo, que sea esta. Mujika (2010) lo resume en el título de su revisión: el entrenamiento intenso es la clave del rendimiento óptimo antes y durante el taper.

Lo vieron también en la piscina. Trinity y colaboradores (2008) siguieron a siete nadadoras universitarias durante dos tapers consecutivos. En el segundo año aumentaron entre 50 % y 60 % la cantidad de entrenamiento de alta intensidad durante el taper. Su potencia máxima fue entre 8 % y 14 % más alta en casi todos los puntos de medición, y mantuvieron el rendimiento hasta el campeonato nacional. Tras el taper de baja intensidad del año anterior, su rendimiento en ese mismo campeonato empeoró.

Conviene ser honestos con el alcance: la muestra es pequeña y no hubo grupo de control. Pero el mensaje coincide con el de las revisiones. Reducir los metros es lo que te quita la fatiga. Reducir la calidad es lo que te quita la forma.

Qué pasa en tu cuerpo durante el taper

Mujika y Padilla (2003) atribuyen la mejora del rendimiento a cambios positivos en el estado cardiorrespiratorio, metabólico, hematológico, hormonal, neuromuscular y psicológico del atleta. No es solo que «estás descansado»: tu cuerpo se reorganiza.

Trinity y colaboradores (2006) midieron la potencia máxima de brazos de 24 nadadores universitarios durante tapers de dos a tres semanas. Encontraron un aumento bifásico: aproximadamente 50 % de la mejora total llegó en la primera semana, 5 % en la segunda y 45 % en la tercera. El grupo que se preparaba para el campeonato de conferencia aumentó su potencia un 10,2 % y su rendimiento en el agua un 4,4 %.

¿Qué te enseña esto? Que la mejora no es una línea recta. Puede haber una semana en la que sientes que no pasa nada y, justo después, un salto. Si en tu segunda semana notas una meseta, no significa que el taper no funcione.

Qué significa esto para un nadador máster

Tanaka y Seals (2008) describen que el rendimiento de resistencia se mantiene hasta los 35 años aproximadamente, desciende de forma modesta hasta los 50 o 60 años y cae más rápido después. También señalan que la reducción con la edad tiende a ser mayor en pruebas de resistencia que en pruebas de velocidad. Estudios longitudinales con nadadores máster de élite, como el de Donato y colaboradores (2003), muestran un declive gradual del rendimiento con la edad, no una caída brusca.

¿Dónde queda el taper en todo esto? Hasta donde sé, la mayoría de la investigación sobre taper se hizo con atletas jóvenes y de alto nivel. No conozco ensayos controlados de taper realizados específicamente en nadadores máster. Por eso, trata el marco que te doy como un punto de partida sólido, no como una receta exacta.

Aquí entra tu ventaja: años de experiencia leyendo tu cuerpo. Lleva una bitácora sencilla durante estas dos semanas (sensaciones, sueño, calidad de las series) y ajusta con ella. Si te recuperas más lento entre repeticiones de calidad, no necesitas recortar más volumen; necesitas más descanso entre series.

Tu plan: dos semanas, paso a paso

Semana 1 (la de hoy). Baja el volumen entre 30 % y 40 % respecto a tu semana de mayor carga. Mantén tus cuatro sesiones. Conserva una o dos sesiones con trabajo de calidad: por ejemplo, 6 × 50 m a ritmo de tu prueba objetivo con 45 a 60 segundos de descanso. El objetivo es nadar rápido y limpio, no acumular cansancio. El resto de la sesión es técnica, trabajo aeróbico suave y soltura.

Semana 2 (la de competencia). Aquí el volumen baja entre 50 % y 60 % respecto a tu pico. Las sesiones duran entre 40 y 50 minutos. Incluye activaciones cortas a velocidad de carrera con mucho descanso. Dos días antes de tu primera prueba, nada entre 20 y 30 minutos suaves con algunos 25 rápidos. El día anterior a competir, una sesión de soltura con salidas, vueltas y llegadas a ritmo controlado.

Entre las dos semanas, tu reducción total queda dentro del rango de 41 % a 60 % que identificó Bosquet.

Entrenamiento en seco. En la primera semana, reduce las cargas y mantén los movimientos. En la segunda, elimina el trabajo pesado y deja solo movilidad y activación ligera. Tu fuerza ya está construida y no se pierde en diez días.

Lo que vas a sentir (y por qué no debes hacerle caso)

Casi todos los nadadores pasan por las mismas sensaciones durante el taper. Reconocerlas te quita la mitad de su poder.

  • Pesadez en brazos y piernas. Tu cuerpo está liberando fatiga y reorganizando sus reservas. A veces el agua se siente «rara» justo antes de sentirse mejor.
  • Inquietud y ansiedad. Tienes menos entrenamiento para descargar energía y más tiempo para pensar. Es normal.
  • Molestias que aparecen de la nada. Un hombro, una rodilla. Con la carga más baja, notas señales que antes quedaban tapadas. Si el dolor persiste o es punzante, consulta a un profesional.
  • Sueño irregular. Los nervios pesan. Protege el horario de dormir aunque no duermas perfecto.
  • La sensación de que pierdes forma. Es la más fuerte y la más falsa.

Si usas un reloj inteligente, puedes seguir tu variabilidad cardíaca (HRV) y tu frecuencia cardíaca en reposo. Plews y colaboradores (2013) recomiendan, para atletas de resistencia, interpretar las tendencias de varios días y no los valores aislados de una mañana. Un día malo de HRV no dice nada. Una tendencia semanal estable o al alza suele indicar que tu cuerpo está asimilando la carga y descansando.

Regla del taper: no tomes decisiones de entrenamiento según cómo te sientes en el taper. Toma decisiones según el plan.

Tu cabeza también hace taper

El taper físico dura dos semanas. El taper mental tienes que construirlo tú. Con menos metros en el cuerpo, la mente llena el vacío con dudas, comparaciones y escenarios catastróficos. Dale tareas concretas.

  • Visualiza lo que controlas. Repasa los primeros cinco metros de tu carrera: la salida, la entrada al agua, las primeras brazadas. El meta-análisis de Driskell y colaboradores (1994) encontró que la práctica mental mejora el rendimiento, con un efecto modesto pero consistente. Cinco minutos al día alcanzan.
  • Define un único trabajo para el día de la prueba. Ejecutar tu carrera. El tiempo es consecuencia de la ejecución.
  • Reduce el ruido. Deja de comparar tiempos de inscripción con los de tus rivales. No puedes nadar la carrera de nadie más.
  • Prepara tu rutina de competencia. Cuándo llegas, cómo calientas, qué comes entre pruebas. Cuanto más decidido esté, menos energía gastas pensando.

Los 5 errores que más cuestan

  • La sesión dura «de despedida». Una serie extra una semana antes no te hace más rápido. Te hace llegar más cansado.
  • Dejar de nadar. Reducir volumen no significa eliminar sesiones. Perder la frecuencia te quita sensación de agua.
  • Comer menos porque «entrenas menos». Tu cuerpo necesita combustible para recuperarse y para llegar con las reservas llenas. El taper no es momento de restricción calórica.
  • Probar algo nuevo. Un traje, un calentamiento distinto, un desayuno que nunca has comido. Nada nuevo en la semana de competencia.
  • Cambiar la técnica. Si algo no está resuelto hoy, no se resuelve en diez días. Trabaja con lo que tienes y ejecútalo con confianza.

Nutrición y sueño: el taper también se come y se duerme

Mantén tu consumo diario de proteína, igual que durante el bloque de carga. Es lo que sostiene tu recuperación mientras el volumen baja.

Con los carbohidratos, las guías de nutrición deportiva (Burke et al., 2011; Thomas et al., 2016) piden que llegues a la competencia con las reservas de glucógeno llenas. Para pruebas de natación que duran minutos, no necesitas una «carga» extrema. Necesitas mantener una ingesta alta de carbohidratos en los días previos, con alimentos que ya conoces, y ajustar las porciones a tu menor gasto energético sin recortar de más. Hidrátate de forma constante, no solo el día de la competencia.

Con el sueño, la prioridad es la consistencia. Mah y colaboradores (2011) pidieron a jugadores universitarios de baloncesto que extendieran su sueño hasta unas diez horas por noche durante varias semanas. Mejoraron sus tiempos de velocidad y su precisión de tiro. No necesitas diez horas, pero sí proteger tus horas de sueño. Acuéstate y levántate a horas parecidas, incluso si viajas. Si vas a competir en otra ciudad o país, planifica la llegada con margen para que el cansancio del viaje no coincida con tu primera prueba.

Lo que cambia si tu competencia es en piscina de 50 metros

Si vas a competir en una piscina olímpica y tu piscina habitual es de 25 metros, haz al menos una sesión en piscina larga antes de viajar, si puedes. Nadar un largo sin pared cada 25 metros cambia la sensación de ritmo, la respiración y el momento en que llega el cansancio.

Con menos paredes, tienes menos oportunidades de recuperar y reorganizar tu ritmo. La disciplina de ritmo importa más, y cada salida, cada vuelta y cada llegada cuentan más. Por eso el jueves vamos a hablar de salidas, vueltas y fase subacuática: son los segundos que casi nadie entrena.

Tu checklist de las próximas dos semanas

  • Reduce el volumen de forma progresiva: 30 a 40 % esta semana y 50 a 60 % la semana de competencia.
  • Mantén tus cuatro sesiones y la intensidad en dosis cortas.
  • Conserva una o dos series de calidad a ritmo de carrera por semana.
  • Elimina el trabajo pesado en seco en la semana de competencia.
  • Mantén tu proteína y no recortes calorías.
  • Duerme a horas consistentes y protege tu rutina.
  • No pruebes nada nuevo: comida, equipo, calentamiento.
  • Lleva una bitácora breve de sensaciones, sueño y calidad de las series.
  • Si puedes, practica al menos una sesión en una piscina de 50 metros.

 

«El taper no te quita forma. Te quita fatiga. Y la fatiga es lo único que no quieres llevar a los bloques de salida.»

 

Cierre

Llegaste hasta aquí porque entrenaste cuando era difícil, madrugaste cuando no apetecía y construiste una base que hoy tienes en el cuerpo. El taper es el momento de confiar en ese trabajo.

Si quieres ver el marco completo de preparación, desde la construcción hasta el afinamiento, comenta «12SEMANAS» en mi último post de Instagram y te envío el marco visual de las tres fases. Y si compites pronto, comenta «COMPETENCIA» para recibir el checklist imprimible.

El jueves hablamos de salidas, vueltas y fase subacuática: dónde se ganan los segundos que muchos nadadores máster dejan en la pared.

Referencias

Bosquet, L., Montpetit, J., Arvisais, D., & Mujika, I. (2007). Effects of tapering on performance: A meta-analysis. Medicine & Science in Sports & Exercise, 39(8), 1358–1365.

Burke, L. M., Hawley, J. A., Wong, S. H. S., & Jeukendrup, A. E. (2011). Carbohydrates for training and competition. Journal of Sports Sciences, 29(Suppl. 1), S17–S27.

Donato, A. J., Tench, K., Glueck, D. H., Seals, D. R., Eskurza, I., & Tanaka, H. (2003). Declines in physiological functional capacity with age: A longitudinal study in peak swimming performance. Journal of Applied Physiology, 94(2), 764–769.

Driskell, J. E., Copper, C., & Moran, A. (1994). Does mental practice enhance performance? Journal of Applied Psychology, 79(4), 481–492.

Mah, C. D., Mah, K. E., Kezirian, E. J., & Dement, W. C. (2011). The effects of sleep extension on the athletic performance of collegiate basketball players. Sleep, 34(7), 943–950.

Mujika, I. (2010). Intense training: The key to optimal performance before and during the taper. Scandinavian Journal of Medicine & Science in Sports, 20(Suppl. 2), 24–31.

Mujika, I., & Padilla, S. (2003). Scientific bases for precompetition tapering strategies. Medicine & Science in Sports & Exercise, 35(7), 1182–1187.

Plews, D. J., Laursen, P. B., Stanley, J., Kilding, A. E., & Buchheit, M. (2013). Training adaptation and heart rate variability in elite endurance athletes: Opening the door to effective monitoring. Sports Medicine, 43(9), 773–781.

Tanaka, H., & Seals, D. R. (2008). Endurance exercise performance in Masters athletes: Age-associated changes and underlying physiological mechanisms. The Journal of Physiology, 586(1), 55–63.

Thomas, D. T., Erdman, K. A., & Burke, L. M. (2016). American College of Sports Medicine joint position statement: Nutrition and athletic performance. Medicine & Science in Sports & Exercise, 48(3), 543–568.

Trinity, J. D., Pahnke, M. D., Reese, E., & Coyle, E. F. (2006). Maximal mechanical power during a taper in elite swimmers. Medicine & Science in Sports & Exercise, 38(9), 1643–1649.

Trinity, J. D., Pahnke, M. D., Sterkel, J. A., & Coyle, E. F. (2008). Maximal power and performance during a swim taper. International Journal of Sports Medicine, 29, 500–506.

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