Por Qué Nadamos: Lo Que los Juegos Centroamericanos Nos Recuerdan
Esta semana, Santo Domingo es sede de una competencia que reúne a los mejores nadadores de la región. Las gradas se llenan, las transmisiones se multiplican, y por unos días, el Caribe y Centroamérica enteros tienen los ojos puestos en una piscina.
Si eres nadador máster, es probable que hayas sentido algo particular viendo estas competencias. Una mezcla de admiración, de nostalgia, y quizás también de una pregunta incómoda: ¿qué tiene que ver todo esto conmigo, que nado antes del trabajo, que tal vez nunca voy a pisar un podio internacional, que a veces ni siquiera llego a la piscina cuatro veces por semana?
Esa pregunta merece una respuesta honesta.
La distancia honesta
Empecemos por lo obvio. No vas a competir al nivel de estos atletas. No importa cuánto entrenes, ni cuánta disciplina tengas, ni cuánto ames este deporte. Esa distancia es real, y fingir que no existe no le hace ningún favor a nadie.
Pero aquí está el error que cometemos con frecuencia: asumir que esa distancia le quita valor a lo que hacemos nosotros. Como si el único lugar legítimo dentro de la natación fuera el podio, y todo lo demás fuera una versión menor, una imitación de lo verdadero.
Eso simplemente no es cierto.
El deporte no le pertenece únicamente a quienes lo practican al nivel más alto. Le pertenece a cada persona que se mete al agua con la intención de mejorar, de sentirse bien, de mantenerse fiel a algo que le importa. Un nadador máster de 45 años que entrena tres veces por semana antes del trabajo no es una versión reducida de un atleta de élite. Es un atleta distinto, con un propósito distinto, y con una relación con el agua que merece su propio respeto.
Lo que sí compartes con ellos
Dicho esto, hay algo real que conecta al nadador que ves en la transmisión con el que se mira al espejo cada mañana antes de ponerse el traje de baño.
Ambos conocen la disciplina de la sesión temprana. Ambos han sentido el frío del agua a las cinco de la mañana cuando el resto del mundo todavía duerme. Ambos han tenido días en los que el cuerpo no quería cooperar y han entrenado de todas formas, no porque tuvieran una medalla en juego, sino porque ya habían decidido que ese era el tipo de persona que querían ser.
Esa disciplina no se mide en podios. Se mide en constancia. Y en ese terreno, el nadador máster y el atleta de élite están, sorprendentemente, más cerca de lo que parece.
También comparten algo menos evidente: la relación física y casi meditativa con el agua. Esa sensación de silencio bajo la superficie, de respirar con ritmo, de que el cuerpo se mueve con una lógica distinta a la que tiene en tierra firme. Quien no nada no entiende esto del todo. Quien nada, sea cual sea su nivel, lo entiende de inmediato.
Un estudio con nadadores máster mayores de 60 años exploró exactamente esta pregunta: por qué siguen nadando cuando la mayoría de su generación se vuelve cada vez más sedentaria. Las respuestas no giraron en torno a competir ni a ganar. Giraron en torno al simple placer de la sensación del agua, al compromiso con los compañeros de entrenamiento que los esperan cada semana, y a una especie de identidad construida alrededor de nunca dejar de nadar por mucho tiempo (Brilliant et al., 2021). Esa es la misma fibra que conecta a cualquier nadador, sin importar el nivel.
La comunidad como motor
Hay algo particular en ver a atletas de tu propia región competir. No es lo mismo ver una final olímpica con nadadores de países lejanos que ver a alguien de tu ciudad, de tu país, del Caribe que conoces, compitiendo en un evento de esta magnitud.
Esa cercanía tiene un efecto real. Es común que después de una semana como esta, con los Juegos Centroamericanos ocupando las conversaciones, las piscinas locales reciban a personas que llevaban tiempo sin nadar, o que nunca se habían animado a empezar. No hace falta una estadística para confirmar algo que cualquier entrenador que lleva años en esto ha visto de primera mano: los momentos deportivos regionales despiertan algo en la comunidad, y ese algo, bien canalizado, se convierte en nuevos hábitos.
Si esta semana sentiste esa chispa viendo las transmisiones, no la dejes pasar. La comunidad de nadadores máster en el Caribe y en Latinoamérica es más grande y más activa de lo que muchos imaginan, y siempre está creciendo con personas que llegaron exactamente así: inspiradas por un momento, y luego sostenidas por la constancia.
Tu propia carrera
Aquí está la parte que más quiero que te lleves de este artículo.
El verdadero "evento" de un nadador máster no es una final internacional. Es la sesión de martes a las seis de la mañana. Es la de jueves, cuando no tenías ganas pero fuiste de todas formas. Es la de sábado, cuando por fin sentiste que la técnica empezaba a fluir sin que tuvieras que pensarla tanto.
Cada vez que te metes al agua, participas de la misma tradición que estos atletas que compiten esta semana en Santo Domingo. La escala es distinta. El propósito es distinto. Pero la esencia, la disciplina, la relación con el agua, la decisión de seguir apareciendo, son las mismas.
No necesitas un podio para que tu carrera cuente. Tu carrera cuenta cada vez que decides seguir nadando cuando sería más fácil no hacerlo.
Esta semana, que la inspiración se convierta en sesión
El Caribe entero está viendo natación esta semana. Es un buen momento para preguntarte, con honestidad, cuándo fue la última vez que sentiste esa misma emoción por tu propio entrenamiento.
Si la respuesta es "hace tiempo", esta semana es una buena oportunidad para recuperarla. No para competir en los Juegos Centroamericanos, por supuesto. Sino para volver a tu propia versión de esa historia: la que se escribe una sesión a la vez, sin cámaras, sin medallas, pero con el mismo compromiso real.
| "No necesitas un podio para que tu carrera cuente. Tu carrera cuenta cada vez que decides seguir nadando cuando sería más fácil no hacerlo." |
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Referencias
Brilliant, S. L., Claver, M., LaPlace, P., & Schlesinger, C. (2021). Physical activity and aging: Exploring motivations of Masters swimmers. Gerontology and Geriatric Medicine, 7. https://doi.org/10.1177/23337214211044658
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